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Inglés a través de podcast

Internet ha supuesto el gran cambio a la hora del aprendizaje de idiomas. Ha tomado parte de las funciones del profesor de idiomas y ha dejado al alumno la función de buscar los materiales y la forma de seguir mejorando fuera de las clases.

En esta nueva ola de materiales, los podcasts se han convertido en una buena alternativa a los vídeos y a las aplicaciones, pues no necesitas estar pendiente de la imagen y no tienes porque interactuar continuamente. Esa forma de seguir con el inglés, es buena para personas que suelen usar el transporte público o el coche para ir a cualquier destino, pues activan sus auriculares o el Bluetooth en su automóvil y se dejan llevar por programas de muy diversa índole.

Personalmente, el inglés a través del podcast gana cuando viene por parte de una institución como lo es la BBC. Su programa Learning English está entre uno de los más descargados en este área. Política, sociedad o cultura, tienes un amplio abánico de temas para escuchar.

Otro de los podcast que causaron sensación relativamente hace poco fue la novela radiofónica por episodios Serial. Doce episodios que harán la delicia de cualquier fan de Agatha Christie y que harán que escuches inglés a la vez que estás pendiente de quién asesinó a Hae Min Lee.

Y, ¿qué me dices de escuchar solamente los diálogos de una película? En Podcast movies in English tienes desde 300 a Pretty Woman. Sin duda, algo totalmente diferente.

Por último, pero no peor, el programa English as Second Language, donde 3 veces por semana tenemos la opción de escuchar a un profesor hablar sobre diferentes temas como el café o la historia en diferentes frases.

Aprender inglés a través de podcast es posible y con todos estos programas, podrás hacerlo en tus ratos de ocio sin darte cuenta.

No inventar palabras: expandir el vocabulario

Expandiendo el vocabulario
Expandiendo el vocabulario

La importancia del vocabulario en un idioma

El vocabulario nos permite expresarnos de manera clara y concisa. Es una verdad universal que no se limita a un idioma extranjero. Uno puede siempre hablar mejor de las cosas que conoce, por sobre las cosas que no conoce, esa frase limita con la obviedad, pero es una realidad incontestable. Siempre es mejor decir el nombre correspondiente del objeto al que se alude a decir “esa cosa”, “that thing”, “ce truc là”, “dieses Ding”, entre otros.

El autor George Orwell explica en 1984 la unión que existe entre el lenguaje y los pensamientos de las personas. Para poder llegar a conformar un pensamiento crítico y creativo, nuestro cerebro debe nutrirse de nuevos vocablos. En el libro 1984, el estado quería controlar los pensamientos a través de un control del vocabulario. Eso, por supuesto, es ficción y no tiene una relación con la realidad, pero se dice en la actualidad que las futuras generaciones serán cada vez más “tontas” por el hecho que leen poco y no tienen capacidad de abstracción.

Aristóteles ya hablaba de que el hombre para poder conocer las cosas, comprenderlas, primero debe nombrarlas. Es a través de los nombres que el hombre puede diferencias fenómenos y conocer su contexto, su ambiente y quién es él mismo a través de las cosas que lo rodean.

Cuantas más palabras tenga uno en su haber, mejor podrá expresarse y alcanzar niveles más elevados de contenidos, expandiendo al mismo tiempo su capacidad cognitiva.

Estrategias para mejorar el vocabulario de un idioma

Te presentamos ahora un par de estrategias para que puedas expandir tu vocabulario y te puedas quedar siempre con la última palabra. Por supuesto que existen muchas técnicas para aprender nuevas palabras, si ponemos a las personas en el mundo que tienen que aprender más palabras por excelencia como ejemplo, los bebés, nos daremos cuenta, que los niños se la pasan escuchando por dos años hasta que pueden desarrollar el habla. La escritura empieza recién a los cuatro años (más o menos), pero para los adultos, sin el sostén de la escritura, sería muy difícil aprehender los nuevos vocablos.

Poner etiquetas a las cosas en la casa

Una buena manera de aprender a nombrar tu “contexto” es de etiquetar con post-its toda tu casa, y por supuesto tratando de prestar atención a las cosas que utilizas. Es una tarea importante saber cómo se llaman las cosas que uno tiene a mano y que utiliza todos los días, como en la casa, escuela u oficina.

Si no te convence esta técnica o te parece que es mucho trabajo, y tienes la suerte de vivir en un país dónde se habla el idioma puedes ir al supermercado cerca de tu casa, y las etiquetas estarán puestas en todos los productos por ti. ¡No deberás hacer ningún esfuerzo!

Cartas de vocabulario

Existen en muchos negocios o librerías, en la sección de idiomas, que venden tarjetas de vocabulario. Estas consisten normalmente en una palabra que sea de un nivel más elevado que “casa” o “mesa” y que tiene el apoyo visual de una foto del objeto (o a veces la palabra en castellano del otro lado), y abajo algún ejemplo descriptivo.

Estas cartas son muy útiles porque puedes jugar con ellas practicando viéndolas siempre boca abajo, para ver luego si recuerdas las palabras y lo que quiere decir. El hecho de tener siempre las imágenes y los ejemplos te ayudarán en la recordación de las palabras.

Si el precio de las tarjetas te parece muy elevado, puedes elaborar las tarjetas tú mismo recortando una hoja y agregando diferentes imágenes de alguna revista vieja. Puedes buscar en tu libro de texto, del idioma que estés aprendiendo y agregar el vocabulario que corresponda a tu nivel.

Juegos de niños que involucran imágenes

Una buena manera de hacer que las palabras entren en tu cabeza y no salgan más de ahí, es a través de libros que enseñan vocabulario a través de las imágenes. Las personas son más sensibles de recordar las palabras a las que puedan asociar a una imagen, incluso si no conocen su correlativo en su lengua materna. Sucede muchas veces que aprendemos palabras en un idioma extranjero, pero no sabemos cómo decirlo en nuestro idioma.

Existen libros infantiles que poseen muchas imágenes para que los niños pequeños puedan asociar las figuras con las palabras y los conceptos que ellas acarrean. Si eres principiante en el idioma que estás aprendiendo, quizás sea esa una buena manera de comenzar a integrar nuevas palabras.

Lectura y relectura

La lectura fue, es y será la mayor herramienta al momento de expandir el vocabulario. Un libro trae cientos y cientos de palabras, expresiones idiomáticas, y siempre en un ejemplo de cómo se usa tal o cuál palabra. Implícitamente trae también un contexto en el que se utiliza correctamente la palabra. Por ejemplo, si leemos algún libro de John Grisham, sabremos que el contexto al que se alude, es el legal, del mundo de los abogados, por el contrario, si estamos leyendo a Harry Potter, habrá que cuidarse y revisar bien el vocabulario para saber si dicha palabra existe o no fuera del mundo del joven mago.

Es importante el tiempo de buscar en el diccionario lo que uno no conoce, y también lo es, una segunda relectura para poder asentar los nuevos conocimientos. Expandir el vocabulario es una cuestión que toma su tiempo, trata de disfrutar el proceso.

Fotos en esta entrada:
Foto 1 de D3b…*
Foto 2 de Stacy Moore 2012

Consejos para mejorar la pronunciación

chica practicando pronunciacion

El escrito y el oral, son las dos grandes áreas de un idioma. Si escribes bien o si escribes mal, solo un grupo muy selecto podrá juzgarlo (a quienes les escribas cartas o emails regularmente), y pasará normalmente desapercibido. Un gran problema, si lo haces mal, y una gran ventaja, si lo haces bien, es la pronunciación de un idioma. Puedes ser el mejor escritor del mundo, pero si hablas mal un idioma, todo el mundo calificará tus conocimientos como bajos. Un buen manejo de la oralidad y utilización de sonidos de un idioma son señal del dominio del mismo.

Pero, ¿qué se puede hacer para mejorar la pronunciación de una lengua? Existen técnicas generales para mejorar la pronunciación de cualquier idioma, y luego las existen para hacerlo con lenguas extranjeras. Ambas son útiles e interesantes, y lo mejor es combinarlas para obtener un resultado óptimo. ¿Lo negativo? No es fácil y hay que trabajar. Pero que no los desaliente, solo alcanza con no bajar los brazos y practicar un poco todos los días. He aquí la primera lista para mejorar la dicción en cualquier idioma:

1. Hablar lentamente:

Hablar rápido no es sinónimo de hablar bien. Mucha gente que empieza a tener un dominio del idioma empieza a acelerar el ritmo para paliar los pequeños errores que aún comete. Si hablas lentamente todo el mundo entenderá perfectamente lo que dices, y es, después de todo, el objetivo de hablar un idioma, comunicarte con otras personas, y que esos destinatarios entiendan lo que dices.

2. Hacer pausas:

Respirar hace bien, no solo para el cuerpo y nuestras células, sino también para el lenguaje. Tomar aire para hablar mejora el tono de nuestra voz, podemos hablar más claro y más fuerte, facilitando a nuestro oyente la comprensión de lo que decimos. Esos segundos que tomas para respirar sirven también para dejarle tiempo a quien nos escucha de asimilar lo que venimos de decir, o quizás de agregar contenido a la conversación.

3. Articular bien:

Marcar bien las palabras que queremos decir. Es mejor que nos digan que exageramos la articulación a que nos pregunten qué es lo que quisimos decir. Es la misma regla que se les enseña a las personas que estudian para trabajar en la radio por ejemplo. Es imprescindible articular bien para poder hablar de manera eficiente un idioma.

4. Tener en cuenta la oratoria:

La oratoria es un conjunto de elementos que van más allá de la oralidad. Uno puede utilizar el cuerpo en su totalidad (manos, brazos, gestos con la cara, etc.) como también la utilización correcta del cambio de tonos entre otros recursos (mirar a los ojos, credibilidad preexistente de la persona que habla, entre otros). Para mayores informaciones te recomendamos que leas al autor máximo de oratoria: Aristóteles.

No son muy difíciles, pero como dijimos, se necesita consistencia y esfuerzo. El caso del tipo de personas que utilizan las primeras cuatro reglas son los políticos. Ningún político habla mal, pues es su trabajo hablar bien (siempre cuando hablemos de buenos políticos, aunque mejor no meternos en ese tema). Les mostramos el ejemplo de Nicolás Sarkozy, es antiguo presidente francés. Sarkozy habla lentamente, sin prisas y sin pausas, y deja espacios intermedios entre frase y frase para que el interlocutor “mastique” el contenido. Esas pausas intermedias ayudan mucho al lenguaje y a la comprensión de lo que dice. Su articulación es correcta, y pronuncia “todas las letras”, como se suele decir. Finalmente, utiliza cambios de tonos y se apoya en el movimiento de manos y brazos, como así también de sus expresiones faciales para transmitir el mensaje. Es un resumen de los cuatro puntos antes mencionados.

Fotos utilizadas en esta entrada:

Nombre difícil: De la usuaria gingerpig2000
Chica practicando pronunciación: Del usuario Hans_van_Rijnberk